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La mayoría de los peces se mueve constantemente. Algunos, como las especies que viven en arrecifes coralinos, tienen una caverna o gruta donde retirarse con regularidad. Otras especies, sobre todo las de agua dulce, se han reservado determinadas zonas o territorios, por los que patrullan para evitar la entrada de forasteros. Pero la mayoría recorren las aguas de acuerdo con un programa estacional que conocen sólo por instinto. Como es lógico, los peces oceánicos recorren grandes distancias por el mar, dejándose guiar por temperaturas, corrientes y concentraciones de alimentos. Pero algunas emigraciones estan tan bien organizadas que resultan de casi imposible explicación.

 

La emigración es un fenómeno fundamentalmente estacional, ya que casi todos los peces han de buscar los mejores lugares para la puesta y mas tarde los pastos mas abundantes, siendo afectados al mismo tiempo por cambios de temperatura y de abundancia de alimento disponible.

En invierno muchas especies de agua dulce dejan de alimentarse y se retiran a niveles mas profundos, donde la temperatura es mas tolerable que en la helada superficie. Algunos como el cabeza de toro, se esconden en el limo. En los bajíos continentales existen especies veraniegas e invernales.

 

Los viajes de los peces suelen ser tan intrigantes como sus enormes aglomeraciones. Algunos de los mayores, como tiburones, merlines y peces espada, son animales solitarios que evitan la compañía de otros.

Otros viajan en bandadas, como las anchoas y los atunes, comiéndose los últimos a las primeras. Pero el salmón plateado del Pacífico es un viajero obstinado, que necesita regresar a desovar al lugar donde nació. A la deriva siendo un esguín rayado desde el curso alto del Río Columbia, este salmón del pacifico empieza su viaje por mar alimentándose de plancton. A medida que crece va convirtiéndose en cazador. a su vez sirve de alimento a otros peces mayores, aves e incluso hombres. Este salmón viaja 1100 kilómetros hasta llegar a las Islas de la Reina Carlota, de donde regresará para desovar. según parece, se vale del sol como brújula para hallar el arrollo en que nació al cual identifica por su olor.

 

Otro ejemplo es la anguila. Cuando las anguilas alcanzan su madurez en los ríos, siguen el curso de los mismos hasta llegar a la desembocadura. Una vez allí, se dirigen al mar de los Sargazos, situado entre las Bermudas y Puerto Rico, para desovar. Cuando salen del huevo, las futuras anguilas se dejan arrastrar por las corrientes marinas. Una vez que llegan a las desembocaduras de los ríos, ya están convertidas en angulas. Remontan entonces los cursos de agua dulce y permanecen en los ríos hasta completar su desarrollo. Cuando llega la época del desove, las anguilas adultas regresan de nuevo al mar, completando el ciclo.